TenÃa previsto escribir un artÃculo sobre el famoso pulpo antes de la final del mundial. El azar quiso que antes de hacerlo, paseando por Manacor, entrara en una librerÃa y comprara un libro de Richard Feynman titulado “¿Qué significa todo eso? Reflexiones de un cientÃfico ciudadano”.
El libro es una recopilación de conferencias (concretamente tres) en las que Feynman (uno de los fÃsicos más importantes de la historia) reflexiona sobre diferentes aspectos de la vida: el lugar que ocupa la ciencia, el papel de la religión en nuestros dÃas, etc. La verdad es que me alegró el hecho de leer un apartado dedicado a los diferentes tipos de adivinización existentes. En él, el autor se carga de un plumazo toda la teorÃa de la telepatÃa y demás sistemas de “visualización” de sistemas que, o no se han producido, o no son transmisibles mediante partÃculas.
Su argumentación está basada en dos puntos:
1. El azar existe. No podemos extraer conclusiones de un hecho azaroso. ¿Fue el pulpo Paul quien me guió hacia el libro de Feynman?
2. Si la regla es cierta, se hace cada vez más evidente a medida que se realizan nuevos experimentos.
Son dos puntos sencillos, simples, pero extraordinariamente potentes. Si lo pensamos, la probabilidad de que el pulpo adivine el resultado de 8 partidos es de 1/256. Es decir, de un 0,39%. Muy poco diréis, pero eso es quedarse en la superficie. ¿Por qué no habÃa una opción de empate en los partidos de la primera fase? Eso desvirtúa la adivinación, ya que elimina una opción perfectamente válida. Después está el sesgo del animal ¿Qué tendencia tiene de irse a la derecha o a la izquierda? ¿Cómo ve los colores un pulpo? ¿Cómo afecta la colocación del mejillón? El segundo punto hace referencia a la tozuda insistencia de las leyes de la naturaleza. Supongamos que el pulpo es adivino, deberÃa mantener un porcentaje alto de aciertos en un número representativo de casos, no sólamente en 8.
En fin, entended el artÃculo como lo que es; una reflexión de cómo el ser humano asimila los efectos del azar y la importancia de creer en algo que nos libere de la incertidumbre del destino. Lo del pulpo no es más que una mezcla entre broma y acción publicitaria que nos ha divertido a todos durante unos dÃas.
Por cierto: 0,39% es una probabilidad 54.536,88 veces superior a la probabilidad de acertar la primitiva y 55.960,75 veces a la de acertar un pleno al 15 en la quiniela.
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Iñaki dice:
13 de julio de 2010 a las 10:02Es lo que pasa cuando se tiene la idea de estadÃstica = media, y luego además vanagloriarse de ello como ocurre en cierto paÃs de letras…
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Carlos A. GarcÃa dice:
13 de julio de 2010 a las 12:03El error estadÃstico más común que yo veo en este paÃs es el de dar por representativas muestras que no lo son. Un ejemplo de ello es la loterÃa de Navidad. Expresiones del tipo de “el gordo nunca ha acabado en 44″ son simplemente absurdas. Han habido menos de 200 sorteos y las probabilidades de que acabe en 44 es de 1/100. Es como si tiramos dos veces una moneda, nos salen dos caras y de eso extrapolamos que “nunca salen cruces” o que “las cruces salen menos que las caras”. Lo mismo pasa en el fútbol: “El Madrid nunca le ha ganado al Barça con Guardiola en el banquillo” no es un dato estadÃstico. No hay suficientes muestras.
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Juanma dice:
14 de julio de 2010 a las 9:52Está claro, creer es más fácil que pensar.
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Carlos A. GarcÃa dice:
14 de julio de 2010 a las 10:04Tiene que ver con nuestro cerebro. Tiende a buscar caminos de simplificación, atajos mentales que faciliten nuestras decisiones. Además, desde siempre el hombre ha gestionado muy mal el futuro. No aceptamos el componente de azar que supone cualquier acontecimiemto. Necesitamos saber que el destino nos es favorable









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Carlos (02-Aug-2010)
A través de la página en FaceBook de BalearesON, DarÃo ha enlazado una aplicación de canal del tiempo para Surface. Muy interesante.